Si permanecieras de manera continuada en el mismo sitio de una cafetería o bar, ¿qué historias presenciarías? ¿Las distintas personas tendrían su historia común? ¿Cómo se entrelazarían?

Así se suceden las diferentes vidas en estas páginas. Te verás envuelto en un mundo de artistas, marchantes… Y mucho interés en conseguir dinero. Y el «cómo» da lo mismo.

Amistades que se rompen, lujos aparentes, relaciones interesadas entre hermanos, un pintor fallecido y del que empieza a reconocerse su valor, amigos suyos que buscan sacar beneficio de esa situación hasta que descubren un lienzo «demasiado» actual y reciente…

Al atravesar la puerta del café caminaron en un tenso silencio que era más bien un apasionado abrazo. Esas cosas ocurren: uno puede encontrar al único amor, saberlo de pronto, luchar y rendirse ante él y serle fiel eternamente.

Penuria, frivolidad, deseo, licor, amor, abandono, mentiras… Pinceladas del Nuevo York de esa época, fielmente retratadas desde una posición en la mesa del Café Julien.

El café es una estación donde perder el tiempo, perder trenes y barcos a su antojo, posponiendo la decisión final de ir a algún lugar o de hacer algo hasta que ya no es necesario tomar una decisión.

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