Cuando leemos, nos retiramos del mundo fenomenológico: nos introducimos en nuestros ojos, en el libro… ¿Y qué vemos? No es el mismo acto de leer. Se entremezclan dos mundos: lo que tenemos delante y lo que tenemos dentro. Incluso, el mundo que se va forjando como suma de diversos factores que comprenden nuestro imaginario.
Leemos las palabras una por una, pero a la vez nos anticipamos en la lectura. Sufrimos desorientaciones pues no obtenemos toda la información de una vez. Quizá tengamos que rectificar el mundo creado (o recreado…).
¿Con qué nitidez imaginas los rostros, los paisajes, las situaciones? ¿Cómo interpretamos el imaginario del autor, los significantes que leemos?
En realidad, sólo vemos las palabras, pero ellas nos dirigen, nos indican dónde mirar: ¿dentro?
Leer es mirar más allá, a través, hacia… Si sólo miramos de frente en sentido estricto, ¿qué veremos sino solo letras y estructura?
