Echaba en falta leer a uno de mis «viejos amigos», y a la vez quería algo desenfadado, y que me sirviera para publicar en el día de hoy, Día del Libro.

Miré en mi biblioteca y «agarré» a Lope de Vega, después de dudar mucho… Y no defraudó como no pueden hacerlo los clásicos, los que permanecen y se adaptan a la época en que se lee SI se abre en buena hora el diálogo por nuestra parte.

Ésta es una de las comedias del gran Lope con un enredo amoroso entre hidalgos y campesinos. Sancho le ha pedido matrimonio a Elvira, ambos labradores, pero prefieren pedir permiso a su noble señor.

Sin embargo, don Tello se enamora de Elvira y pretende que se case con él y prácticamente la rapta.

Ante semejante abuso de poder, la protesta de Sancho llega al mismo rey Alfonso VII de León que decide interceder al comprobar que su orden escrita no ha causado efecto. Mientras tanto, Elvira se mantiene firme para no ceder a las tentativas del noble don Tello…

ELVIRA
Volverme, Tello, procura
a mi esposo.


TELLO
No es tu esposo,
ni un villano, aunque dichoso,
digno de tanta hermosura.
   Mas cuando yo Sancho fuera,
y el fuera yo, dime, Elvira,
¿cómo el rigor de tu ira
tratarme tan mal pudiera?
Tu crueldad, ¿no considera
que esto es amor?


ELVIRA
No, señor,
que amor que pierde al honor
el respeto es vil deseo,
y siendo apetito feo,
no puede llamarse amor.
   Amor se funda en querer
lo que quiere quien desea;
que amor que casto no sea,
ni es amor ni puede ser.

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