Parece que tienes prisa.
Así, en el momento infinito,
en cada uno de ellos,
tienes prisa.
Sucesos que se enlazan
uno tras otro
sin apenas pausa.
Un cambio, luego
lo contrario
y
vuelta al punto de partida.
No. Ni siquiera.
Tal vez otro inicio,
otras pausas,
distintos hechos.
Pero sigues con prisa.
Desde el principio
algo duro, inasible.
Lo veo. En ellos, en mí.
Un ritmo;
el mismo, constante, huidizo.
Superficial y
a la vez
que agarra profundo.
Y con esa rapidez,
descolocar,
mover,
desaparecer,
arrancar.
Quizá tengas prisa.
Por juntar vida,
aprisionar una circunstancia con otra.
Por juntar muerte,
despojar una presencia con otra ausente.
Tienes prisa
para que acumule años
en apenas pocos días,
horas en unos segundos huérfanos.
Las pausas son nómadas vacilantes del tiempo,
esclavos del tuyo.
Tan solo son comas
que dejan respirar.
Son más bien empujones.
Sí, porque parece que tienes prisa.
Niña. Adolescente. Joven...
Todas adulteradas por la gravedad de los años.
Peso de una vida.
No, de muchas,
escondidas en una prisa.
Publicado por Elvira Lorenzo López
Soy del 90 y soy filóloga. Una de mis pasiones es la lectura: aprender todo lo que me muestra un libro, desde una cultura o época desconocida hasta formas de ser con las que tropiezo diariamente. Las páginas de un buen libro me ayudan a conocerme a mí misma, a los demás... creciendo en un autoconocimiento que es apoyo para enfrentarme a mis realidades y circunstancias; y fortaleciendo una comprensión con personas que, quizá, de modo natural nunca me hubiera acercado... Mi segunda pasión: escribir. Lo que veo, lo que vivo, lo que siento, lo que oigo... Transformar las imágenes de un pensamiento en palabras que pueden ser reconocidas por otros, para vivirlas más intensamente.
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