Hace unos meses me encontré estas palabras ancladas en el pavimento de una ciudad.
Cuando surgió la escritura, hubo una acogida negativa: según Platón, ayudaba a la desmemorización, a la dependencia de un soporte en lugar de que el recuerdo viniera de uno mismo. Sin embargo, pasaron los años y Nebrija (siglo XV, 1492, conquista del Nuevo Mundo, conquista de la lengua) escribió más bien lo contrario: afirmó que permitía auxiliar a nuestra memoria, fijando por escrito aquello que no queremos olvidar. Además, servía para poder hablar con los ausentes y con los que están por venir.
Esto supone una comunicación y transmisión del conocimiento permanente. Y así lo afirma también Quevedo:
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
En ocasiones me han pedido sesiones o tertulias para fomentar la lectura. No me gusta. Bueno, no me gusta el planteamiento y reconozco que rechazo los argumentos más o menos típicos para animar a leer (argumentos que no niego): evasión, enriquecer el vocabulario y la cultura, etc. Son reales pero, al menos para mí, insuficientes y profanadores de lo que supone el acto de leer o de escribir pues apenas cabe algo más que el simple postureo.
Ya sabéis muchos que soy filóloga: ¿qué quiere decir esto? Hace años leí en un artículo lo que implicaba ser filólogos. Así, puedo decir que soy (o trato de ser) una «enseñante» de la lectura y de la escritura lenta.
Somos, por tanto, unas personas incómodas porque nos enfrentamos con los libros, las palabras, y en consecuencia hacemos lo mismo con otros, si ellos quieren.
La palabra escrita me incomoda porque me reta continuamente. El libro quiere lanzarme al riesgo.
¿Y qué riesgos se pueden correr al leer un libro?
#1 Perder el tiempo
#2 Descubrir la vulnerabilidad
#3 Quedarnos a solas con nosotros mismos
#4 Captar mayor profundidad de la realidad
#5 Reaprender la libertad
#6 Elegir…
Iré escribiendo acerca de cada riesgo, brevemente, mostrando reflexiones que me han servido para comprender mejor el poder de las palabras. Dejaré hablar a algunos libros mediante fragmentos y recomendaré algún escrito que me ha guiado en este pensamiento.
