El legado del rey Tsongor, de Laurent Gaudé

No sabía cuándo sería. No conocía el día en que cumpliría la promesa hecha hace tiempo, en el momento en que se sometió al rey Tsongor. Han pasado los años sirviéndole con fidelidad. Y de repente… llegó el día. Un temblor de manos le hacen vaticinar el desenlace: llegó el día en que daría muerte al rey conquistador, al rey guerrero… al rey que se ha convertido en amigo.

Es el día en que Tsongor entregará a su hija en matrimonio a un príncipe, Kuame. Sin embargo, reaparece un viejo conocido de la familia, Sango Kerim, reclamando lo que es suyo: siendo niños, Samilia, le había jurado que sería suya. Viene a recordar dicha promesa o, por el contrario, declarará la guerra al príncipe.

El rey, tras una noche en vela, toma una decisión: quitarse de en medio, para lo que pide ayuda a su fiel amigo y servidor… No sin antes dejar a su hijo pequeño un legado, que habrá de llevar a cabo para que el alma del rey descanse para siempre: su espíritu vagará y seguirá sufriendo hasta que su hijo finalice la construcción de siete tumbas. Cada una hará referencia a una parte de la identidad del poderoso rey. Entonces, tendrá que retornar a por el cuerpo de su padre y sepultarlo en una de ellas.

No obstante, el dolor y las lágrimas por el luto no logran evitar lo que se pretendía: una sangrienta e interminable guerra. Provocada por promesas antiguas, por el amor de una mujer… Mediante descripciones visuales, y una narración musical y sensorial, el autor nos permite oler el sudor, el polvo, el humo del fuego… Palpamos el dolor de una guerra que no acaba, de la división de una familia… del descubrimiento por parte del hijo pequeño de la identidad real de su padre, y de quizá la suya. ¿El destino nos empuja a la miseria, a la violencia inútil, por nuestra simple condición humana?

“Cuando el combate cesó y los dos ejércitos regresaron a las colinas derrotados, agotados, tintos en sangre y empapados de sudor, parecía que hubieran parido un tercer ejército en la gran llanura, un ejército inmóvil, tumbado boca abajo. El ejército de los muertos, nacido tras diez horas de sangrientas contracciones, el ejército de todos los que permanecerían para siempre sobre el polvo de la llanura”.

Tenemos ante nuestras manos un continente: África. Sin embargo, el autor busca reflejar a toda la humanidad.

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