La playa de los ahogados, de Domingo Villar

Aparece un muerto en una costa gallega, poco transitada. Un tipo con todas las papeletas para ser un perfecto suicida debido a su carácter un tanto depresivo. Sin embargo… el modo en que tiene atadas las manos…

Leo Caldas, el inspector, recibe la llamada. Comienza la investigación: un naufragio accidental en el pasado, una mujer que desapareció dejando a su hijo solo, amistades cómplices… hasta cierto punto.

La tensión se afloja de vez en cuando gracias al contrapunto que es el ayudante de Leo. Un inspector 100% gallego, con todo lo que conlleva (de hecho, el carácter gallego dificulta el progreso de la pesquisa), tiene por ayudante a un aragonés, que no soporta las respuestas etéreas de los autóctonos. Aunque en algún momento su tendencia a ser extremadamente directo les cegará en la investigación.

La brújula de la sospecha cambia sin cesar, provocando la duda continua en los protagonistas… y en el lector… hasta el final.

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