Pepa nos escribe…

«Hace poco… era mediados de noviembre… Mi árbol preferido, cuando lo cree conveniente, “otoñal”. Es el Ginkgo biloba. Un espectáculo, de un día a otro caen todas sus hojas y… ¡plof! … ¡Menuda alfombra amarilla chillona! ¡Guauuuu!

Un poema para la ocasión…y no te lo pierdas.»

El consenso_ de HOWARD NEMEROV_
A finales de noviembre, en solo una noche,
que ni siquiera heló, los arboles de ginkgo
se desprenden del todo de todas sus hojas.
En un consenso, no con la lluvia o el viento,
sino con el tiempo; las doradas y
verdes hojas cubren hoy el césped, aun
ayer aleteaban como abanicos de luz.
¿Qué signo de las estrellas? ¿Qué
sentimiento en ellos influyó? ¿Qué en
esos maderos decidió sacudir sus
hojas y botarlas, rebelión o rendición?
Y si eso acontece así, ¿qué estirpe
podrá estar exenta?
De qué sirve aprender leciones del tiempo
si un astro al azar puede decir: AHORA.

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