Coplas a la muerte de su padre, de J. Manrique

Empieza noviembre con el recuerdo y la mirada de aquellos que nos han precedido y que nos aguardan.

Se me vino a la mente esta obra de Manrique para comenzar de la mano de esta mirada: una reflexión sobre nuestra vida que es un río, en el que hay cambios, tiempos de sequía y de abundancia, de rápidos y de estanques.

El tiempo no para… hasta que lleguemos al mar. Y no tiene por qué existir pesimismo ante esta idea: únicamente, fijar mirada y colocar el timón hacia lo que queremos que sea, hasta convertirnos en lo que deseamos. Ahí estará la felicidad esperando.

Os invito a leerlo despacio, caminando de la mano de todos aquellos a los que invoca el autor…

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos,
descansamos.

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ELVIRA

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