sin previo aviso, repentino,
vuelvo a notar que no estás
que dejaste de vivir antes de morir
antes del último día y
la última respiración
¿por qué de nuevo golpeas con tu ausencia?
quizá me sabe a reproche,
a un echar en falta, tu
sombra
pero no por ti,
lo sé.
si has venido de nuevo
es porque un aleteo perdido
ha sucedido otra vez,
de manera repentina, diría que imprevista
entre risas, entre ademanes
ajenos
a ti
y a mí
y es que vuelvo a notar que no estás,
que le faltas al aire que me mantiene,
que le sobras a la humedad de unos ojos.
mis manos fueron bruscas,
mis gestos airados,
mi paciencia... impaciente.
llenaba el tiempo
con tu vacío,
con tu mirada hueca
y tu boca torcida,
y mientras tus palabras repetidas,
una
y
otra
vez
mis oídos se tapaban con sus ecos,
mis labios sellados para evitar
tal vez
un gesto distinto. diferente
a mi mirada rota.
y vuelvo a notar que no estás.
que-no-me-estás.
y no quiero puertas cerradas,
no quiero esas tardes pasadas
en la tontería de una adolescente,
no quiero miradas veladas
por el orgullo o el desprecio
puede ser que te culpara
de tu vacío
de tu repetición de sonidos,
puede ser que yo no supiera
enfrentarme a tu hueco,
puede ser... ¡todo! ¡nada!
has venido de repente
después de tanto tiempo
has venido así, sin más,
y te pido que me dejes ir,
que liberes la mirada
prisionera
en la tontería de una adolescente,
en el desprecio de una ignorante,
en la fe de una descreída.
porque me apropié
de lo que no era mío
sino de otros
por eso
te pido que llenes
el vacío que fuiste
y
eres.
sé que no estás
ni estarás
pero te pido que-me-estés.

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