Te pienso en carteles.
Me gustaría pensarte a ti, por ti mismo.
Pero no.
Mis pensamientos vuelan hasta derramarse,
desparramarse sobre aquello que rozan o que salta a sus ojos.
Así que te pienso en otras cosas.
Tuyas o no, relacionadas o no.
Mi mente brinca de un punto a otro, o quizá permanezca quieta, ensimismada...
empanada.
Y a pesar de todo quiero pensarte,
pero te pienso bajo otras formas, otros olores...

Te pienso en carteles, y te pienso en paseos.
En planes, en proyectos y en esfuerzos.
En deseos, ansias y choques.
En posibles y quizás, y ahora y después.
Te pienso en páginas y audios, en silencio y en ruido.
La verdad es que no me canso de pensarte.
Aunque sí me fatiga mi impaciencia.
Mis "Babias" nutridas por las divagaciones,
o los pozos profundos.

¿Y cómo sé que te pienso en tantas circunstancias?
Quizá quiera pensarlo. Pero creo que hay señales.
Hay destellos. Fulgores de reojos, palabras o presencia.
Me gustaría que fuera más directo, más claro.
Más único. Tal vez un día llegue.
Y me alcances.
O yo a ti. Aunque lo dudo un poco.
Será cosa tuya.
Mientras tanto, te seguiré pensando como soy,
con lo que tengo.
Porque si dejo de hacerlo o si me dejo paralizar...
dejaría de pensar.
O peor aún: entonces, pensaría en nada.

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