Cuando la cabeza enloquece… y el corazón se rompe

Realmente no hubo un reto literario… Fue una necesidad de mi dentro, que se derramó en estas palabras de otro autor, y que provocaron éstas otras…

La ansiedad se adueña de la mirada.
Busco, anhelo, deseo, observo…
Una mentira tras otra.
Oscuro. Vacío. Inerme… Nada.
¿Nada?

La angustia se anuda en la garganta.
Rápido.
Ahora.
¡Ya!

Y un espacio mudo es la respuesta.
Y un instante negro es la eterna pregunta.

¿Un paso más?
No queda nada… Todo, roto.
Salvo… Quizá… la huella de la siguiente pisada.

La tensión abraza la piel.
Continúo mirando.
Un lado. Otro. Atrás. Arriba.
Atravieso cuerpos y rostros.
Engaños…
Sombrío. Opaco. Hueco… Nada.

El interrogante vuelve a hablar:
a mis ojos, mi voz, mi tacto.
¡Me grita!



Y un paso más.
Y una huella… La respuesta.
La mía.
… la tuya.

Aquella pisada no se quebró.
Aquel silencio,
más real que el vacío,
más elocuente que la sombra,
más palpable que lo hueco…
Aquella respuesta… no me dejó rota.

Y rasgó la nada.

2 Comentarios

  1. Tu último poema refleja la realidad que estamos viviendo ante el drama del coronavirus. Vacío, soledad, la cabeza no deja de darnos vueltas y el corazón roto ante tanto dolor, ante tanta muerte.

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