Niña, cómo me dueles.
Sacudes tus manitas aún sin control y degustándolas de vez en cuando para tratar de saber qué son. Y a mí me sacudes un poco por dentro,casi imperceptiblemente. Tu piel fina y suave, tus gorjeos, tus sonrisas y pucheros son golpes de ternura.
Una ternura que sacude dentro. Eres una promesa, ya realizada y a la vez por cumplir. Un futuro enlazado a un presente… y con martilleos de pasado.
Mi niña, me dueles. Pero no es dolor amargo ni sin sentido. Estás presente, eres presente, y hablas sin ruido de palabras de una ausencia.
Te miro y no te veo sola. Me embeleso porque tienes ese poder, e intuyo otra mirada igualmente embobada. Tal vez más.
Niña, cómo estás, cómo te encuentras, qué tienes. Cómo serán tus ojos, a qué te gustará jugar, cómo será tu voz. Te gustará leer, dibujar, cantar, bailar, hacer mates, gráficas o poemas… De lo inmediato a los hilvanes de lo que vendrá, y en ocasiones todo con un ligero tinte de pensamientos de lo que hubiera sido. Esas conversaciones que ya no tendrán lugar, esos comentarios que serían verdaderas lecciones. Y otros, en cambio, que sino no se originarían.
Vas engordando y, al mismo tiempo, pesa cada vez más tu tierno presente con las incógnitas de cómo se desarrollará la promesa que eres. Y cuando lloras, cuando haces muecas de molestia o de desconcierto, atas aún más al presente.
Mi niña, me dueles. Y nos sonríes.
Publicado por Elvira Lorenzo López
Soy del 90 y soy filóloga. Una de mis pasiones es la lectura: aprender todo lo que me muestra un libro, desde una cultura o época desconocida hasta formas de ser con las que tropiezo diariamente. Las páginas de un buen libro me ayudan a conocerme a mí misma, a los demás... creciendo en un autoconocimiento que es apoyo para enfrentarme a mis realidades y circunstancias; y fortaleciendo una comprensión con personas que, quizá, de modo natural nunca me hubiera acercado... Mi segunda pasión: escribir. Lo que veo, lo que vivo, lo que siento, lo que oigo... Transformar las imágenes de un pensamiento en palabras que pueden ser reconocidas por otros, para vivirlas más intensamente.
Ver todas las entradas de Elvira Lorenzo López