Pasar las palabras, una por una, sin apenas detenerse con cierta ansiedad de continuar avanzando.
Hay cosas más temibles que la muerte, y entre ellas está lo que vive eternamente sin alma.
Las cartas, los diarios se suceden. No hay relato como tal, sino sucesión de testimonios ante la experiencia horrible de estar cerca de las manos, y de los colmillos, de ese conde inhumano y maldito.
Harker abre la historia con su diario: viaja a Transilvania para asegurar el papeleo de venta de una propiedad en Londres con el conde Drácula. Es extraño todo lo que le va sucediendo en el viaje… Pero aún más extraño su estancia en aquel castillo.
Parece que el conde vive de noche porque siempre tiene muchas ganas de hablar una vez que se esconde el sol. No le ve probar bocado aunque le prepara cada comida con esmero. No hay personal de servicio… Y el lugar es muy grande…
Su regreso se retrasa: el conde le pide estar más tiempo. Y pronto se da cuenta de que es un prisionero: cualquier tentativa de escapar es inútil. Tiene un séquito de lobos a su servicio, observa un pequeño saco con un contenido extraño, una mujer que llega gritando por su hijo desaparecido y enseguida acallada por los aullidos…
Parece que enloquece y entonces lo descubre a él: tumbado en una caja, un ataúd, como dormido. Y trata de golpearlo, de matarlo… ¡imposible!
Simultáneamente suceden otros hechos en Inglaterra: su prometida, Mina, cuenta lo que le ocurre a su gran amiga Lucy, cosas extrañas y siempre por la noche, hasta que aparecen dos pequeños agujeros en su cuello.
Mina recibe una carta que le notifica la enfermedad de su prometido, con una fuerte conmoción, y que ha guardado en cama e ingresado durante mucho tiempo. Parece no recordar nada, y Mina aún no quiere leer su diario buscando alguna pista de lo que le ha podido pasar.
Se multiplican las circunstancias sospechosas en Inglaterra: un barco naufragado con toda la tripulación, al parecer, enloquecida y muerta en el agua (excepto el último, atado al timón con un rosario); un loco encerrado en un psiquiátrico que atrapa moscas, ratones… para comérselos y así «contener» más vida; Lucy muerta sin sangre en su cuerpo, pero que por las noches secuestra niños; un murciélago grande que acecha a Mina…
Ustedes los mortales, con sus días contados, no entienden el peso de la eternidad.
Se reúnen varios hombres, Harker, Arthur Holmwood, Quincey Morris, John Seward y, gracias a Dios, Van Helsing para luchar contra este mal que empieza a propagarse por la isla británica. Lucharán junto con Mina para tratar de vencer… sin saber que ya se encuentran en la cuenta atrás.
Si tal ser procediera de Dios y no del Diablo, ¡qué fuerza del bien podría ser en un mundo como el nuestro! Pero tenemos que librar de él al mundo. Nuestro trabajo debe llevarse a cabo en silencio, y todos nuestros esfuerzos deben llevarse a cabo en secreto. Puesto que en esta época iluminada, cuando los hombres no creen ni siquiera en lo que ven, las dudas de los hombres sabios pueden constituir su mayor fuerza. Serán al mismo tiempo su protección y su escudo, y sus armas para destruirnos, a nosotros que somos sus enemigos, que estamos dispuestos a poner en peligro incluso nuestras propias almas para salvar a la que amamos… por el bien de la humanidad y por el honor y la gloria de Dios.
