Hace unas semanas me escribieron de un blog, La hora de Berlín, ofreciéndome colaborar. Estoy muy agradecida y hoy ha sido la primera publicación. ¡Esto no ha hecho más que empezar!
El camino forjado del escritor
Hace unas semanas, publiqué una entrada acerca de un libro: La historia de mi vida de Helen Keller. Se refleja aquella lucha de una niña ciega y sorda por conquistar el mundo de las palabras, de los conceptos... en definitiva, del conocimiento, que es lo que da luz a nuestras mentes y sonido a nuestros … Sigue leyendo El camino forjado del escritor
1984, de George Orwell
Un frío metálico comienza a recorrer mi cuerpo: inicia su conquista violenta y callada por mis ojos, hasta ocupar cada poro de la piel. Una ficción basada en la realidad que, al aparecer tan detallada y documentada, me confunde. La conciencia de Winston comienza a rechinar ante el funcionamiento del Gobierno: La guerra es la … Sigue leyendo 1984, de George Orwell
La primera luchadora
Mary Wollstonecraft: nació en 1759 y desde muy joven se enfrentó a la dura realidad londinense, ya que su padre había derrochado toda la herencia. Prontamente comenzó a escribir hasta que decidió tomar la decisión más arriesgada de su vida, que la condicionaría hasta su fin: eligió convertirse en escritora profesional. No escribió únicamente obras … Sigue leyendo La primera luchadora
[…]
Palabra…
Un verbo y un pronombre.
Mientras nombre,
aún participio…
Palabra… Infinito silencio.
¿Paradoja? Tal vez.
Silencio elocuente
que se calla palabras.
Un no-sonido que habla
escuchando.
Palabra pronominal,
en un pleno participio,
vaciando el verbo
con su presente.
Pesa lo quieto;
resuena lo callado.
El nombre… cierra los labios.
Y se extiende.
No obstante… tú lo robaste.
Me quitaste aquella palabra,
escondida,
silenciada por la ausencia de verbos.
Tú, legión de palabras,
agarraste mi propio silencio,
encarcelándolo en pretéritos y futuros.
Un hueco… callado, sí, quizá,
pero absurdo.
Vertido en una sutil verborrea,
irrefrenable.
¡Lejos!
¡Aparta!
Vuelve, silencio lleno;
acude, palabra quieta.
Verbo mudo y pronombre con voz,
participio en gerundio.
Así, largo presente…
Palabra, escrita o pronunciada,
pensamiento en altavoz,
o silencio… siempre certero.
Forjas con tu cincel callado,
con tu martillo insonoro.
Un silencio en movimiento,
que aquieta los nombres verbales,
… y los pronombres en participios.
Agencia matrimonial sólo para ricos, de Farahad Zama
Colores vivos, música hindú, reverencias, “namaste”, miradas sumisas, matrimonios concertados… A esto se dedica el señor Ali: se aburre en su vida de jubilado, y su mujer no soporta más sus quejas. ¿Qué entretenimiento escoge? Montar una agencia matrimonia. Y así, además de distraerse, gana algún dinero extra. Llega una familia: “Buscamos una novia para … Sigue leyendo Agencia matrimonial sólo para ricos, de Farahad Zama
Antonio nos escribe…
La literatura, en concreto la poética, también se encuentra en la música. Es muy estrecha su relación pues el ritmo que marca los versos de distinto modo se acerca a las notas musicales, a un juego de silencios y tonalidades... Ambas colorean la realidad que describen... Por este motivo, Antonio me ha sugerido un cantautor … Sigue leyendo Antonio nos escribe…
El bosque de la larga espera, de Hella S. Hasse
Aunque el propósito de la autora es ocuparse de la figura de Carlos de Orleans y del contexto histórico de la época (siglos XIV y XV), la novela arranca con su padre, Luis de Orleans. Un arranque lento: la obra se va construyendo piedra a piedra, hasta dar como resultado un edificio sólido. De este … Sigue leyendo El bosque de la larga espera, de Hella S. Hasse
PAS DE DEUX
Tras un breve descanso en el blog Letras&Poesía, vuelvo con un relato de pocas palabras… ¡Espero que os guste!
Te levantaste a la hora habitual. Generalmente no te costaba despertarte, pero en ese instante decidiste postergar la retirada de las sábanas. Pesaban excesivamente. Te frotaste los ojos con las manos y aguantaste la respiración tensando el cuerpo. En el momento de relajar los músculos, te giraste sobre tu lado izquierdo y te erguiste.
Ya habías apagado la alarma… No lo recordabas…
Buscaste las zapatillas: tus pies tanteaban en la oscuridad como el bastón de un ciego intuye los bordes de las aceras y las paredes. Las rozaron. Al fin… encendiste la luz. Tras un pausado guiño, tu mirada apuntó hacia el objetivo: la puerta del baño.
Las gotas comenzaron a deslizarse por tu cuerpo. Tus manos trabajaban afanosas en tu cabello, tu abundante mata de pelo oscuro. Detuviste el ritmo unos segundos mientras te arropabas con la toalla de rizo. Notabas cómo tu piel se fundía con el calor…
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Pepa nos escribe…
Pepa retoma el hilo del otoño y los árboles para compartir con nosotros unos versos de Gabriela Mistral. ¡¡Gracias por no dejar de enviarnos tus propuestas!! Tres árboles caídos quedaron a la orilla del sendero. El leñador los olvidó, y conversan, apretados de amor, como tres ciegos. El sol de ocaso pone … Sigue leyendo Pepa nos escribe…
